jueves, 21 de noviembre de 2013

Mi pequeño extraterrestre

- A veces nos olvidamos que los niños acaban de llegar a la Tierra, son extraterrestres pequeños naciendo como manojos de energía y potencial puro en una misión de exploración y están tratando de aprender lo que es ser humano - (Martian Child)

Hoy duerme sobre mi pecho uno de esos pequeños misioneros y es... ¡tan perfecto!, aunque supongo que todos han de serlo. Justo acaba de llegar y cómo es tan pequeño aún no ha podido platicarme mucho sobre su misión, tampoco sé si, en los pocos días que lleva en nuestro planeta, está feliz viviendo con nosotros, quiero pensar que sí, a menudo esboza sonrisas con sus pequeños ojos, si con sus ojos además de sus labios; siempre he creído que poder reír con los ojos es verdaderamente una virtud  (ese tipo de sonrisa nunca se puede fingir) y nuestro pequeño la posee. 

Y aunque sigue siendo un chiquito en un par de semanas a crecido mucho, come con gran determinación y si lo mantenemos cerca de nuestro pecho duerme profundamente y con mucha confianza hasta por 4 o 5 horas. No sé, pero ya siento que me quiere. 

Mi pequeño extraterrestre es un valiente y además está bien guapo, tiene una mirada profunda, gris con un poco de verde; manos y pies grandes y muy inquietos y un olor tan delicioso que haría que cualquiera se derrita. 

Se nota que está ansioso por conocer el mundo, cuando está despierto abre grande los ojos y si algo le interesa no lo pierde de vista; igual de determinado es si algo le molesta, llora con fuerza. 

Sé que varias veces voy a equivocarme pero haré todo mi esfuerzo por ser para él el mejor ejemplo, enseñarle las alegrías de la vida y la precaución que debe tener ante las adversidades a las que inevitablemente se tendrá que enfrentar. Quiero enseñarle a amar desinteresadamente, a reír a carcajadas, a divertirse como loco, a perseguir con valor todos sus sueños, a confiar, a perdonar, a tolerar y también a volar. Creo que eso es lo mejor que un ser humano puede hacer en esta Tierra.

Y mientras aún sea pequeño, mientras aún nos necesite para llevar a cabo su misión seré su fiel escudera, siempre tendrá mis brazos y mi pecho, mis ojos, mis oídos y todo mi ser, lo cuidaré como el más valioso de los tesoros, como lo que es. Haremos que su hogar sea siempre para él el mejor lugar. 

Que gran dicha haber sido elegida por este pequeño viajero extraterrestre, con su llegada ha hecho que este planeta también sea un mejor lugar para mi. Mi mundo, por ahora, está completo. 

martes, 19 de noviembre de 2013

My baby-blues

Dicen que es normal un aumento en la susceptibilidad de la madre primeriza, cambios repentinos de humor, momentos de llantos sin razón, etc; yo creo que cualquier llanto en los primeros días de ser madre tiene mil y un razones... si estando embarazada sientes que el mundo puede ser amenazador, ahora que ese pedacito de ti ya no está dentro con todo tu cuerpo para protegerlo, surgen tantas pero tantas cosas con las que te puedes llegar a sentir insegura, impotente y limitada; y sumado a esto de pronto llega ese momento, fugaz instante en el que reaccionas y te das cuenta que ya eres madre, que tu tiempo ya no es tuyo, que todas las cosas que antes dependían de ti tienen que encontrar la forma de suceder sin ti y que ahora, al menos en lo que te acostumbras o te organizas, es tu bebé lo único que debe absorber toda tu atención y, cansada o no, te necesita entera, segura, simpática y optimista, por aquello de que todo lo que sientes se lo transmites.

Mi baby-blues, si no mal recuerdo, sucedió al tercer día de estar en casa, simplemente me abrumé y los sentimientos me superaron, lloré y lloré, y cada que me preguntaban por qué lloraba encontraba una razón más, no lloraba por algo en específico lloraba por todo, por lo que sucedía y por lo que no sucedía... no me había despegado de mi hijo, prácticamente no había salido de la habitación, me bañaba y comía super rápido y a veces comía con él en brazos comiendo también (esto aún sucede) y obvio no había dormido gran cosa, hacía frío y vivía 24 horas preocupada por la temperatura y el ritmo respiratorio de Santiago; tampoco había tenido tiempo para meter la ropa a la lavadora; mi mamá, que  vino para ayudarnos, estaba ayudándonos tanto que me sentí abusiva; cuestioné mis capacidades para ser madre, extrañaba a Luis a pesar de que no se había despegado de nosotros, extrañaba nuestros momentos solos, me extrañaba a mi... en fin; Luis y mi mamá acudieron de inmediato a mi consuelo, aunque al principio yo no quería hablar mucho, fueron insistentes y pude desahogarme y de ellos obtuve palabras certeras que amortiguaron mis conflictos; algunas cosas tenían solución y otras simplemente cambiaron para siempre por que así tenía que ser y aprenderé a vivir con eso; al poco rato me sentí mejor y volví en mi; mi llanto lleno de incertidumbre duró apenas un par de horas, por lo tanto, fue un episodio normal de desasosiego y no fue necesario hacer alguna consulta médica al respecto. 

Claro que, a pesar de que las ganas incontrolables de llorar ya desaparecieron, esa gran pregunta en luz roja: -¿lo estaré haciendo bien?- no desapareció ni tantito, pero bueno, mi amor y dedicación a Santiago es incuestionable y haré siempre todo lo mejor que pueda por él; creo que ser madre por primera vez y no sentir algo de miedo o dudas es como subirse a la torre eiffel, ver para abajo y no sentir vértigo... supongo que como en todo, la experiencia y seguridad se agarra con el tiempo.

Y bueno, confiezo que no estaba muy segura de escribir acerca de esto, ya que dependiendo la perspectiva de cada lector podría prestarse a interpretaciones un poco chuecas o negativas que no deseo inspirar, pero hoy sucedieron dos cosas que me animaron a hacerlo, la primera, me acordé de mi "Nuevo Acuerdo Universal" de absoluta sinceridad que tan bueno es que aplique en el embarazo que cuando ya tienes a tu bebé en brazos, y segundo, hoy de nuevo sentí ese profundo desasosiego.

Esta vez no lloré, aunque poquito faltó, esta vez si tenía un claro motivo y se trata de elegir el pediatra de Santiago, quizá suena tonto pero en verdad es difícil y desconcertante (o yo me complico demasiado), pero es que hay que elegir a un completo desconocido al que le darás plena confianza sobre la salud de tu hijo y un poco la tuya también, eso merece toda la pena, preocupación y ocupación. Nosotros hemos visto apenas dos y de entrada no nos podemos quedar con el primero por que el seguro no lo cubre y el segundo, además de desacreditar totalmente  las recomendaciones que el primero me dió, me salió con cosas que... ¡bueno!, y seguramente es un buen doctor, es una persona mayor con 35 años de experiencia según dijo, muy concurrido y recomendado pero me dijo dos cosas (o creo que más) que me hiceron ruido por completo y no, definitivamente no podría ver a ese señor cada mes ni mucho menos seguir sus consejos; y aunque dos pediatras aun son pocos, me pregunto si esto será un maratón o encontraremos pronto a esa persona en la que podremos confiar, que sus ideas de crianza vayan un poco más acorde a las nuestras; y si no podemos tener tanta suerte me pregunto qué debo aceptar y qué no, cuáles son las cualidades o habilidades que debo considerar más importantes para elegir al guardián de la salud de mi hijo, ¿debo ser yo más felixible? y entonces no ver con cachos y cola al que visité hoy por haberme dicho que le debo dar a beber agua a mi bebé y darle de comer exactamente cada 3horas "como relojito" 10min de cada pecho, muy al contrario de lo que hago: leche materna exclusiva y a demanda; y también considerar, aunque de entrada me parece absurda, su sugerencia de que nos cambiemos de casa porque en la zona que vivimos suele hacer mucho mucho frío y el techo de mi casa es de madera y genera esporas... creo que en cualquier situación considerarías como bueno a un médico con 35 años de experiencia y un consultorio concurrido, quizá es correcto todo lo que me dijo pero entonces ¿puede ser bueno para Santiago aunque no me haya gustado a mi?.

Definitivamente no nos quedaremos con él pero considerando los motivos no puedo evitar cuestionarme si es una buena desición, debo ceder y aceptar más amablemente las recetas de los expertos o ¿cuántos médicos más hemos de ver para encontrar a nuestro pediatra "ideal"? ¿existe?.

Espero que la próxima consulta sea una mejor experiencia que la de hoy, la buena noticia es que Santiago ya pesa 3,100 kg.




miércoles, 13 de noviembre de 2013

02.11.13

Tan sólo fueron un par de horas depués de terminar de escribir el post anterior cuando todo comenzó; cenando pan de muerto muy agusto con mis suegros, la fuente se rompió, sólo fue un poco de agua, llamámos al doctor y fuimos a casa; camino a casa más y más agua, al llegar comenzaron las contracciones, leves aún, me metí a bañar y entonces las contracciones comenzaron a ser más frecuentes y cada vez menos leves, volvimos a llamar al doctor y entonces mencionó que todo iba avanzando rápido así que, en cuanto pudieramos, nos fueramos al hospital... Tan sólo un par de horas antes le había escrito a Tiago que la casa, papá y yo estábamos listos sin pensar en que nuestro pequeño respondería tan pronto; era viernes por la noche, no muy tarde y al terminar de escribir pensé que podríamos adelantar algunos pendientes del fin de semana y nos fuimos al super, durante las compras todo bien, sólo ese "malestar del colon" que ya se me había hecho costumbre desde hace una semana, justo un día antes me había hecho sentir bastante mal; siguiendo la buena tradición compramos pan de muerto para cenar con mis suegros; llegamos a casa, bajé del auto con el pan en una mano  y en la otra algo más que no recuerdo, y varios pasos antes de llegar a la puerta un "retortijón" me detuvo, fue fuerte, me tuve que sentar en una bardita, Luis me quitó las cosas de la mano y le dije que todo estaba bien, que era la lata del colon... ¡oh! equivocación. 

Mientras aun seguía en la regadera Luis contaba y cronometraba mis contracciones, llegaba una cada 7 minutos, al salir del agua todo tomó un poco más velocidad; llamámos a mis papás y confirmamos a mi suegros que ya era hora; Luis subió las maletas al coche, ¿y yo?... yo me vestí y me puse a... ¡guardar el super!... me sentía nerviosa y ansiosa y no quería dejar todas las compras afuera, jaja, lavé las verduras, las frutas, acomodé algunas cosas y otras las escondió Luis para que ya no las viera y entonces por fin me subiera al coche para irnos, las contracciones ya no eran nada leves, hacían que me doblara del dolor. 

Llegamos al hospital, por el camino más largo y más transitado, ya eran casi las 12 pero era viernes y festivo, ni modo, inesperado y doloroso pero llegamos. Registramos nuestro ingreso y me subieron para monitorear las contracciones y el ritmo cardiaco de Tiago. El médico de guardia me revisó y dijo que tan sólo tenía 1cm de dilatación... ¡oh cielos, tanto dolor y es sólo 1! ¿cómo serán los 10?... por ¿"fortuna"? el médico no me revisó muy bien por que al poco tiempo llegó mi ginecólogo y resulta que ya tenía 6cm, 6 sonó mucho mejor que 1. De los 6 a los 8cm llegué muy rápido, duele... vaya que duele, como ningun otro dolor en el mundo, creo que si me hubieran arrancado una pierna a la par de una contracción no me hubiera dado cuenta, en serio, duele... mi doctor indicó que me pusieran la epidural y aunque yo me quise hacer la valiente y le pedí con todo y mis lágrimas que continuaramos así, él insistió, y justo en ese momento una contracción todavía más dolorosa me hizo aceptar la anestesia de inmediato. 

Ya eran más de las 3am, aunque para mi, habían pasado minutos de que llegamos al hospital, o algo así; ya sin dolor nos dieron las 4:30am, ¡que diferencia!, podía platicar y bromear con Luis mientras esperábamos los tan deseados 10cm, pero no, casi 2 horas y seguiamos en 8 y el doctor me había dicho que Santiago aun no se encajaba y que era muy raro para el grado de dilatación que tenía, por lo tanto, escuché lo que menos quería escuchar, había que proceder con una cesárea.

Fue cuestión de una hora más o menos y Santiago ya estaba con nosotros; al entrar al quirófano yo temblaba de nervios y sólo preguntaba a qué hora podría entrar mi esposo, lo necesitaba ahí, conmigo en todo momento, me prepararon, me anestesiaron y entonces empece a escuchar blabuceos y a comprender cada vez menos lo que decían los doctores, pero de pronto Luis ya estaba a mi lado y sujetaba mi mano, yo estaba verdaderamente aturdida pero concentré mi mirada en mi esposo y agudizé mis oidos para el momento, un par de sacudidas fuertes y así de pronto escuché el llanto más glorioso de toda mi vida, 5:37am, nuestro hijo había nacido, escuché también que tenía dos circulares al cuello bastante apretadas con todo y una manita amarrada también; por eso Tiago no había podido descender y con cada intento sólo lograba apretarse más.


El llanto de Santiago se escuchaba claro y fuerte, en eso Luis tuvo que soltar mi mano para ir junto al pediatra para su evaluación; luego me dijeron que sacó 9-9 en apgar, estuvo perfecto, tenía los ojos muy abiertos, midió 48cm y pesó 2,425gr, un bebé pequeño pero muy fuerte y enérgico. Me lo acercaron y entonces dejé salir mis primeras lágrimas de orgullo por mi hijo. No pudimos tener contacto piel a piel como lo había pensado, pero Luis me lo acercó al pecho y mi maravilloso Santiago comenzó a mamar perfectamente, estuvimos poco más de 10 minutos así mientras aún me cerraban la panza pero para mi ya sólo existíamos los tres.

Una cesárea definitivamente no era parte de mi plan de parto, pero bendita astucia de mi doctor, Santiago y yo estamos bien, no sé si de haber esperado más tiempo en labor hubiermos logrado el parto, o algo no deseado hubiera pasado, no lo sé y no me quita el sueño, agradezco la cirugía que me permitió tener a mi hijo sin complicaciones. 

Las horas en la sala de recuperación me parecieron eternas, aunque aún estaba adormecida no logré conciliar al sueño, a cada rato preguntaba la hora a cuanta enfermera o médico entraba, había escuchado que a las 9am me llevarían a mi habitación y bajarían a mi bebé también, así que esperé y esperé ansiosa y preguntona, como si saber la hora haría que el tiempo pasara más rápido. 


Finalmente, poco antes de las 10am, mi pequeña familia estaba reunida en la habitación del hospital, Luis y yo perdidamente enamorados de nuestro pequeño sol, lo abrazamos todo el tiempo, comió de mi como todo un experto y durmió en el pecho de papá con tal confianza como si se conocieran desde siempre. Aún, canalizada, adolorida e hinchada por la cirugía, al ver a mi esposo y a mi hijo pude sentir ese momento de absoluta perfección en mi vida. 

No fue martes ni la fecha que soñé, no importa, cómodamente fue en fin de semana, el 2 de Noviembre de 2013. Ahora si, el sol llegó y la aterradora y mágnifica aventura de ser padres comenzó.

Bienvenido Santiago, ¡gracias!, te amaremos como locos.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Tiago :: 39 semanas :: ya sólo faltas tú

Pues en contra de algunos pronósticos logramos llegar a la semana 39, felices, sanos y la verdad un poquito impacientes (papá mucho más que yo); yo creo que tú aún estas muy agusto allá adentro, te mueves y acomodas por lo general más por las noches lo que significa que me despiertas, a veces he tenido que pararme a caminar hasta sentir que te has dormido y otras simplemente me volteo o busco otra posición y listo seguimos durmiendo.

La casa está lista y eso es mi gran tranquilidad, tu cuarto, la cuna, la hamaca, tu guardaropa, tu ropa, tus juguetes, ¡el móvil de pajaritos!, todo, todito está en su lugar, limpiecito, lavado y desinfectado jajaja vaya que me dió por lavar y super limpiar absolutamente todo lo que va a estar en contacto contigo, leí por ahí que es normal así que papá no se preocupó mucho por mi paranoia. 

Hace un par de semanas nos dimos cuenta que tenías muy poquita ropa de recién nacido, al principio pensamos que estabamos bien así pues no sabíamos si te quedaría bien o muy ajustada; en el último ultrasonido nos dijeron que pesas aproximádamente 2,500kg, o sea estás pequeñito  (uff!!! alivio para mi y las partes de mi cuerpo por donde tienes que pasar para salir) así que entramos un poco en duda de no tener lo suficiente y pues qué más... ¡nos fuimos de compras!, creo que nunca había visto a papá tan concentrado y selectivo, me pone contenta que él elija tu ropita nueva, tiene muy buen gusto por supuesto; no compramos mucho pero si suficiente y le echamos ojo a algunas otras cosas para que ya que estes aquí vayamos por ellas si nos hace falta; además en esta semana a papá le hicieron una fiestita sorpresa en su trabajo, bien a todo dar, y nos llegaron muchos muchos regalitos, cosas hermosas, más ropita, pañales, artículos para la hora del baño, incluso cosas que no sabíamos que podríamos necesitar jaja somos muy afortunados; claro, todo lo que nos obsequiaron también ya está lavado, limpio y acomodado en su lugar.

Y haciendo incapié sobre el móvil, es muy muy especial, ¿recuerdas la ceremonia de 120 días que te hicimos aquí en el jardín de la casa con la familia?, ese día los invitados tomarón cada uno un pajarito (que papá y yo costuramos con nuestras manitas) y los llenaron de bendiciones y buenos deseos para ti; pues con esos pajaritos hicimos el móvil que armamos con palitos y lazo, papá se ocupó de hacer los cáculos de la balanza y juntos colgamos los pajaritos, quedó perfecto y está colocado sobre tu cuna, espero te guste tanto como a nosotros, recuerda que ahí tienes bendiciones de todos los que te aman incluyendo la familia que vive en Chiapas; me parece que tu pequeña habitación quedó de lo mejor, muy acojedora y llena de detalles de amor.

Y hablando de Chiapas, tu abuelita Elsa también ya está lista, ya tiene boleto para venir, sólo deseamos haber elegido una buena fecha para que viaje y logre llegar antes que tú. Tu abuelito y tus tíos esperarán el aviso de que ya estás con nosotros y también vendrán a conocerte.

Sobre la familia y amigos te digo que todos están muy pendientes de nosotros, está bien padre tantas atenciones, casi desde la semana pasada diario me preguntan cómo vamos y hasta ahora he respondido que sin novedades, que emoción cuando pueda contestarles que ya vamos para el hospital o que ya estás en mis brazos.

No sé que día tengas pensado salir a conocernos, de pensarlo si me pone un poquito nerviosa si sabré reconocer las señales a tiempo y si podré hacer lo que debo para facilitarte el nacimiento, pero tengo fe en nuestra conexión de madre e hijo, en lo que he leido, la yoga y el curso psicoprofiláctico, creo que con eso, papá a mi lado y todo el amor con el que te esperamos todo saldrá excelente; el momento del parto será un buen trabajo de equipo, papá, tú y yo; y claro, los doctores que estarán ahí para guiarnos y cuidarnos.

¡Ahh!, se me olvidaba decirte, papá ya puso la base de tu sillita en la camioneta, así que el coche ya está perfectamente acondicionado para transportarte; y como te platiqué en un post anterior, las maletas para el hospital ya están preparadas, el letrero con tu nombre para la puerta de nuestra habitación, la cámara, bocinas para tener musiquita y hasta muchos dulces para hacer más ameno el tiempo que pasemos en el hospital y agradecer de antemano y modestamente las atenciones que nos den.

Así que por si lo dudabas, creéme, es cierto lo que te digo, todo todito está listo, ya sólo faltas tú.

¡Te amo¡

¡Te esperamos!