Pasé un par de días dudando si debía escribir sobre lo que sucedió o cómo hacerlo, hoy sin más aquí está...
Santiago, my sun, te cuento, la otra noche después de que tu papá pasó por mi al trabajo, tuvimos que ir a cargar gasolina, hicimos la fila que generalmente se hace a esa hora y en quincena, finalmente llegamos con el despachador, tu papá le pidió lo de costumbre y al terminar pagó con la tarjeta; por algún problema de la terminal y el sistema, el proceso de pago demoró un poco más que de costumbre, tu papá y yo platicábamos de mil y un cosas en lo que esperábamos y pues ni modo, había que esperar; el despachador volvió y nos pidió una disculpa por el retraso, tu papá le respondió que no se preocupara y que muchas gracias; en eso, en lo que papá guardaba la tarjeta en su cartera sintió que el coche se movió hacia adelante; yo no sentí nada, pero su cara me advirtió de que algo había pasado y le pregunté, y me dijo que creía que el coche de atrás nos había golpeado; se bajó para ver qué había pasado y el conductor del auto de atrás que, para darle vida a un cliché, era un taxi le dijo exaltado -¿qué, ya terminaste no?- o sea, el golpe lo dió con toda la intención de ser agresivo; papá regreso al coche, se puso el cinturón y nos fuimos; le pregunté si nuestro coche se había lastimado, me dijo que si pero que no había más qué hacer empezando porque tú y yo estabamos ahí... y así, sólo nos fuimos, yo muy desconcertada y papá muy sereno, no sé que pasaba por su cabeza pero se veía muy sereno.
Seguimos platicando de otras cosas en el camino pero para mi fue inevitable continuar pensando en lo que había sucedido, no concebía que el golpe lo hubiera dado a propósito, me pregunto cómo y por qué alguién reacciona de esa manera, con tal desición de hacer daño, claro está que con tal intensidad de golpe nadie saldría herido, pero al fin es un daño a algo ageno, qué nivel de enojo podría tener, qué indiferencia hacía el prójimo, en fin, me sentí muy mal, no sé exactamente qué pero me sentí mal; entonces volví la mente a papá y descubrí de nuevo su serenidad, no volvió a tocar el tema.
Desde entonces hasta hoy he pensando en eso, en los otros que no siempre pensarán o actuarán como nosotros y en lo mejor que podemos hacer al respecto; quizá yo, en mi afán de entender, le hubiera preguntado al conductor por qué lo hizo, quien sabe qué me hubiera respondido y luego qué habría hecho yo con la respuesta, el coche no dejaría de estar lastimado y el señor, con tal modo de ser, en ese momento no iba a recapacitar en que actúo mal; pero tu papá fue más allá, y hoy que lo tengo claro lo valoro en gran medida, no permitió que el hecho le afectara, no respondió con enojo, no corrió un riesgo mayor, ni nos puso en riesgo, no le dedicó más tiempo a la agresión, en pocas palabras, no se involucró en un problema y creo que eso es algo digno de reconocer, agradecer y procurar cada día de nuestra vida.
Afortunadamente vivimos rodeados de diversidad y esa diversidad siempre incluirá situaciones también desafortunadas que estarán fuera de nuestro control, pero todo al final es una oportunidad. Algunas personas tienen cierto carácter o forma de pensar que nunca podremos comprender, pero sabes qué mi amor, creo que más allá de juzgar y cuestionar al otro, con cada una de esas personas o situaciones lo ideal es hacer lo que hizo papá, nunca involucrarse en un entorno de ira u ofensivo, por lo general no hay finales satisfactorios para nadie; y por otro lado tomar esa experiencia para reconocer tu tolerancia y compasión, fomentarla más si hace falta o ser agradecidos si la paz de tu corazón evadió por completo cualquier mínimo ápice de malestar y entonces seguir tu camino, tranquilo; no dañamos a nadie más ni a nosotros mismos.
Creo que de esa manera contrarestamos lo negativo contribuyendo con algo positivo; haya sido o no evidente para el taxista (aunque ojalá que si) no importa, siempre será bueno para el mundo y también para nuestra alma. Sin duda alguna siendo conscientes del
bien común estaremos construyendo un mejor entorno.
Quizá tu papá no se dió cuenta de todo lo que pasó en mi mente después de ver su forma de actuar esa noche, que seguí pensándolo durante varios días e incluso quizá recuerde el golpe del auto hasta leer este post y todo esto es una razón más por la que lo amo tanto, por la que soy feliz y orgullosa de estar a su lado y por la que estoy segura de que será el mejor papá del mundo; simplemente, sin razonarlo, es un hombre lleno de virtudes.
¡Que dicha la nuestra Santiago!
Y... ¿por qué no?, ¡MUCHAS GRACIAS señor taxista enojado!
Sorpresa...
ResponderEliminarEs increíble todo lo que paso por tu cabeza con ese pequeño incidente de un día por la noche... me alegra que así lo hayas entendido, esa fue la razón y único motivo por el cual actué de esa manera. ¿Qué hubiera pasado si fuera solo en el auto?... ¿Sabes que hubiera pasado si no estuvieras tu ahí con Santi?... El primer pensamiento que vino a mi cabeza cuando respondió: "Pues ya acabaste, no?" fue aventarle la puerta y golpearlo... pero ese día, quizá por primera vez en la vida en mi mente solo estaban tu y Santiago... su seguridad y como hacer más grande ese asunto podía ponerlos en riesgo... Así que mejor decidí subirme al auto e irnos. Eso no significa que no me enojé, que no tenía mucha rabia por como actuó esta persona, en realidad me duró varias horas. Que ya no comenté nada... hacerlo era darle importancia a un hecho que lo único que podía hacer era violentar y causar molestias y malos pensamientos. Eso es alimentar la violencia, darle importancia, hacerla real. Si compartía contigo mi frustración y enojo, lo que sucedería es que te enojarías y te frustrarias de la misma manera y quizá hasta Santiago lo sentiría... Eso es lo que la violencia hace en el mundo, se dispersa al darle importancia, al dejarla entrar en nuestra vida.
Si Yo me enoje con el taxista, es culpa del taxista?... Sus acciones deben hacerme reaccionar de la misma manera y con la misma fuerza (eso decía newton)... La culpa de quedar enojado y frustrado es mía, por dejarlo entrar y afectarme, y como tal, solo yo debo lidiar con esa ira... no tu, no Santiago.
Ese día aprendí que antes de querer hacer lo que yo quiera, primero está la persona que más amo en mi vida y la personita que seguro cambiará mi forma de ver el mundo, que primero está la familia y luego yo.
Que bueno que ese día no paso nada y pasó tanto en ti, en nosotros y en como queremos que se vean algunos aspectos de la vida, que nunca podremos evitar, pero si podemos decidir que tanto nos afectan.
Te amo mi vida!... Gracias por estar a mi lado y permitirme pensar primero en alguien que no soy yo... Un poco menos de ego y un poco mas de amor!.
Poder leerlos es alimento para el alma, sin duda alguna tu gaby y luis son dos personitas muy especiales, es maravilloso poder empaparse de sus experiencias, poder compartir lo que viven, lo que sienten y como ese amor los transforma a dos personas más especiales aun, Santi desde la pancita debe estar brincando de alegría por la dicha de tener dos padres llenos de sabiduria y de pensamientos positivos, Luis te felicito por la manera tan correcta de actuar, si tan solo todas las personitas pudieramos comprender que el cambio está en nosotros y en no hacer más grande los problemas para efectivamente no generar violencias tendriamos un bonito mundo compasivo para mostrarles a nuestros hijos; pero sin duda alguna la manera de actuar de los dos es el mejor ejemplo que pueden compartirle a su niño, la generosidad con nuestro prójimo". Los amo y que halago ser amiga y familia de ustedes, Dios los bendiga siempre.
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