- En la
tradición Yóguica hay una celebración muy especial que corresponde
con el momento en el que el alma del bebé elige a los padres y llega al vientre materno, esto sucede
en el día 120 de la concepción. Antes de esa fecha, el alma sólo existe en forma de luz -
El 14 de junio Santiago cumplió 120 días de gestación y nos encantó la idea de realizar una Bienvenida Espiritual; decidimos hacer una reunión el sábado 15 e invitamos a nuestra familia y amigos más cercanos; y para los que están lejos pero también son cercanos hicimos una versión de la invitación pidiéndoles una oración por Santi ese día. Con mis papás y hermanos preparamos todo para que estuvieran presentes por Skype, finalmente la tecnología nos falló un poco pero afortunadamente pudieron ver la parte más importante de la Ceremonia.
Kushpreet, nuestra maestra de yoga, dirigió el evento; nos había dado indicaciones previas, pero muy poquitas ya que todo lo que sucedería también era sorpresa para nosotros.
Una semana antes Luis y yo nos pusimos a hacer unos pajaritos de fieltro, fuimos a comprar todo el material y dibujamos, cortamos y costuramos durante una semana, jaja aunque de pronto fue cansado definitivamente fue divertido, y ya se imaginarán la escena de papá y mamá en el sillón con hilaza y aguja decidiendo combinaciones de colores.
Y bueno todo eso sirvió para lo más emotivo de la ceremonia; pero empezando por el principio, llegado el sábado Luis y yo nos levantamos tempra y nos dedicamos a decorar el jardín, colgamos lamparas de papel, hicimos los arreglos de flores, todas blancas; papá se esmeró en hacer el círculo que llamaré de oración sobre el pasto del jardín y el caminito de flores y velas que Santiago debía seguir hacia nosotros, y abuelito Luis también ayudó a poner las mesas y sillas en donde comeríamos al terminar la meditación.
Digamos que el punto principal del círculo estaba en nosotros, a nuestra izquierda estaba Kushpreet y después la familia vestida de blanco se acomodó, con cojines y telas, intentamos que estuvieran lo más cómodos posible ya que sería más de una hora sentados en el piso; y al centro, como diviendo a la mitad el círculo, estaba el camino de flores con velas para Santi; ¡ah! y por supuesto también estuvo mi compu, aunque intermitente, conectada a Chiapas.
Al entregarnos cada uno el pajarito que bendijo dedicaron palabras a Santi y a nosotros y finalmente agradecimos a todos su presencia y su cariño (obvio ahí mi llanto era aún mayor) ojalá hubiera podido decir todo lo que pensaba y expresar mejor mis sentimientos, pero la emoción me ganó y fui muy breve, no lograba parar de llorar (¡snif!).
Se creó una atmosfera indescriptible, llena de amor, me sentía sumamente feliz y orgullosa y me mantuve dedicando todo ese amor, felicidad y orgullo a Santi y claro también, mi corazón entero lleno de gratitud por habernos elegido como padres.
Terminamos cantando mantras nuevamente, El eterno Sol, que me encanta y segurmante usaré como canción de cuna; y continuamos la fiesta pasando a la mesa para comer el delicioso menú vegetariano que encargamos, aunque de pronto comenzó a chispear sólo nos juntamos un poquito más y la plática y celebración siguió un par de horas.
En verdad que fue algo muy especial, sútil y profundo; mi deseo en el alma es que Santiago sienta a su familia, que sepa que hay muchas personas que lo aman y lo esperan además de sus papás, y también que la familia sepa que siempre nos esmeraremos por criar a un hijo que se sienta amado y feliz.
Soy dichosa por haber festejado la Bienvenida Espiritual de Santiago, agradecida de corazón con Kushpreet y con todos los que participaron, estando cerca y lejos, es como un abrazo gigante que te acoje y te hace sentir que tienes toda la protección del cielo.
Sat Nam.
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