Acabo de darme cuenta de que sí me escuchas y no pude esperar más para escribirte.
Hace un poco más de una hora estabamos aquí sentados jugando, sintiéndome muy contenta porque estabas muy inquieto y así tú me tocabas por dentro y yo te respondía por fuera, luego tú otra vez y de nuevo yo, ¡es divertido!... En eso, me puse a leer algo que encontré en internet, muy interesante y bonito, yo no dejé de tocarte pero, minutos más tarde, dejaste de responderme, ¿mi conclusión? ¡estabas poniendo atención! seguías el hilo de la historia escuchando mi voz interior y por eso te quedaste quietecito ¡que felicidad!... espero que cuando estés afuera te sigan gustando las historias y leas mucho, ya verás, es una aventura sin límites.
Y bueno, llegó la hora de comer y como el mejor relojito que he tenido me avisas moviéndote de nuevo para ir a comer.
¡Gracias amorcito, me fascinas!
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