Ya he tenido la gran satisfacción de soñar con nuestro bebé, hace tiempo se trataba de situaciones en las que me preparaba para su llegada o enfrentaba algún par de problemas para recibirlo; pero fue hace un par de semanas, en la noche de un jueves, que tuve el primer sueño casi vívido y en el que pude ver a Santiago ya con nosotros.
Desde entonces no dejo de recordar esa pequeña carita que vi, pero lo importante a subrayar del sueño es que me dejó saber la fecha en la que nuestro hijo nacerá.
Ahí estaba yo frente a un señor grande, de edad y de tamaño, todo vestido de blanco y con semblante de sabio, él me decía si me parecía bien "x" fecha para que Santi naciera, yo le preguntaba el día en que caía y me respondía que en martes, y aunque contidiamente hemos dicho que ojalá sea fin de semana y mejor domingo, en el sueño muy gustosa decía que el martes me parecía perfecto; y entonces llegó el día, de pronto en sala de parto con Luis y mis papás cerca (no creo que mis papás vayan a entrar a la sala de parto, pero bueno, ahí estaban) y aunque era obvio mi dolor, por todas las caras que hacía, Santiago nacía muy rápido, sin más sufrimientos, su papá lo sujetaba y me lo entregaba para conocerlo juntos. Una escena después mi bebé ya vestido y rumbo a casa, lo contemplaba atónita observando milimétricamente todas sus facciones, resultó que "nuestra casa" era la casa de mi abuelita Chusita (me causó asombro y gran gusto), así que llegábamos, en casa todo estaba listo para él, lo metíamos en su cuna y nos veíamos dichosos de tener a nuestro bebé con nosotros, ahí estabamos, abuelitos, papá, mamá y toda la escencia de Chusita admirándolo.
Inmediatamente al despertar tomé mi teléfono para checar en el calendario si la fecha que me había dado el señor sabio coincidía con que fuera martes y....¡efectivamente, es martes! y ya se imaginarán mi sorpresa. No faltaba mucho para que amaneciera, así que esperé ansiosa a que Luis despertará para contarle todo.
Aquí la fecha es "x", por que me gusta la idea de conservarla como un secreto entre Santiago, papá y mamá; ya después podré anunciar si tuve un sueño del futuro o sólo creé una linda historia. Por lo pronto mi placer seguirá siendo recordar el sueño y la imagen de nuestro bebé luciendo tan perfecto.
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